
Bonsái es una palabra japonesa que significa literalmente bandeja (bon) + naturaleza (sai) y está considerado como el arte de cultivar árboles y plantas, reduciendo su tamaño mediante técnicas, ancestrales como el trasplante, la poda, el alambrado o el pinzado, logrando de esta forma moldear su forma para crear un estilo que nos recuerde una escena de la naturaleza, manteniéndose en tamaños realmente diminutos.
Si bien el arte del bonsái se originó en China, desde hace más de dos mil años, y fue creado como objeto de culto para los monjes taoístas, siendo considerado como un representación de la eternidad, el árbol representaba también una especie de punto de conexión o un puente entre lo divino y lo humano.
Pero por la cercanía geográfica no podía quedar este arte milenario exclusivo para los monjes taoístas de China, por lo que desde hace 800 años se llevó a Japón, en donde se perfeccionó y evolucionó hasta el punto del arte como lo conocemos hoy, pero producto de la Segunda Guerra Mundial mucho de los especímenes más antiguos desaparecieron, aunque en la actualidad en la ciudad de Omiya, muy cerca de Tokio encontramos una villa de artesanos especializados en el bonsái con más de media docena de viveros en los que se pueden ver más de 10.000 ejemplares.
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